Doña Eugenia Feliz

Doña Eugenia Feliz

Poema dedicado a Eugenia Tonski, madre de Virginia Gawel, amante de animales humanos y no humanos en el pueblo de Open Door, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Muerte: bésame la boca

Muerte: bésame la boca

Muerte:
ese nombre que atribuimos
al instante
en que la conciencia
deja el cuerpo atrás.
Yaciendo inmóvil,
ya ajeno,
cual extraño forajido
completamente dispuesto,
entregado
sin opción
a la desintegración.

Muerte.
Después de haber desconocido
a quienes eran mis amantes
mis hijos
mis amigos,
enemigos,
después de los temblores,
y la sequía amontonada
en toda mi boca,
se arrimará ese momento
en que sólo 
quedará
la luz.
Y allí
ya no importarán
esos ríos secos
de lágrimas
por los amores
de mi juventud,
por el sí que no me dieron,
por los besos que no di.
Ya no dolerán 
las otras-muertes que duelé,
ni el ceño fruncido
por la desigualdad,
ni la crisis financiera,
ni esos roles que quise ser
y no fui,
ni esas tierras
que quise habitar
y jamás recorrí.
Sólo importará 
cuánto apego
cuánto enojo
cuánto orgullo
trascendí,
sólo importará
el amor que di.

Muerte:
Cuando llegues
bésame la boca
del cuerpo etéreo
que carece de boca
pero tiene escondidos
los canales
los secretos
las ruedas de energía
las memorias
de mi desequilibrio
y madurez emocional.
Bésame donde quieras,
cuando quieras,
yo te esperaré tan lista
como virgen entusiasta
por dejarse cortejar,
como novia decidida
a rendirse a la fidelidad,
—o a un mandato de ser toda
sólo con un otro al lado—,
a los pies del altar.

Muerte.
Tú, que te vistes de misterio
y no eres más
que mi cambio de ropaje,
que mi continuo mental
refrescádose la cara,
muerte incluso ante el peligro
de perder
la vida de pesar
a la que me aferro insistente,
yo siempre te elegiré a ti
por encima de matar.

Muerte.
Ni los aplausos
te retrasarán,
ni los insultos
harán más pronta
tu llegada.
Muerte:
Dime entonces para qué
si me vienes 
pisando los talones,
impiadosa,
desde el día
en que nací,
invierto horas sin retorno
en la mismísima pavada.

Muerte.
Tú serás
la oportunidad
de poner a prueba 
lo que me he dedicado
a practicar.
¡Ay, qué liberación!
Cuando todos mis sentidos,
mis dolores
mis conciencias 
todo lo que era Yo 
todo lo que era mío
se disuelvan,
y sólo quede
la luz clara 
que es vacía
de existencia inherente,
la luz clara como espejo
para que reconozca
que ese yo
por el que tanto sufrí,
por el que tanto mentí,
por el que me empeciné,
jamás ha sido real.

Muerte.
Yo no te tengo miedo,
mujer implacable
con todos
los migrantes,
porque tú serás
la cúpula invisible
que recubra 
mi esfuerzo sagrado 
de cada día de mi Vida
dedicado
a acercarme 
a poder Despertar.

Bendita vacuidad

Bendita vacuidad

¿Quién soy

cuando nadie me desea

cuando nadie me alaba

cuando nadie me besa

cuando nadie me critica

cuando nadie me valida

cuando nadie me toca

cuando nadie me mira

cuando nadie,

nadie,

a mi Alrededor?

¿Quién eres

cuando te cambian el nombre

o cuando nadie pronuncia

el nombre propio que crees

se anida

en algún rincón de tu forma

bajo las sábanas 

de tus sensaciones

de tu orgasmo

de tu dolor de cabeza

de tu cansancio existencial?

¿Quién eres

cuando te falta el maestro

cuando de lo que anhelas

te separa un mar?


Dime, navegante,

¿quién eres 

cuando a nadie le gustas

o le desagradas

en el medio del bosque

en la penumbra de la noche

cuando los elementos

se disuelven

al irte a dormir?

¿Quién eres en la petite mort?

¿estás debajo de ella

o acaso por encima?

no puedes encontrar 

quién observa el placer.


¿Quién eres 

viajante de los reinos

cuando mueres

y renaces

una y otra vez

quién eres en el bardo

quién eres en la tempestad

quién eres en la soledad?

donde nadie confirma

donde nadie refuerza

la existencia de tu identidad.



¿Quién soy

cuando habito el desborde

cuando la emoción 

me quiebra por dentro?

¿Quién soy

debajo del abismo?

no hay sujeto

no hay un ente

no hay un alma

que padezca

mi padecer.

No hay peligro

no hay a quien socorrer.

El alivio me inunda

implosión profunda

no soy la belleza

ni soy la fealdad

no soy mi nombre

mis curvas

ni mi edad

no soy mis ojos

mi sonrisa

mi ansiedad

no soy mi habilidad

de discriminar

no soy mi orgullo

mi paciencia

ni mi fe

no soy mi conciencia 

¡no me puedo encontrar!

¡Ay la dicha sublime

que del apego

me puede liberar!

Ay de mi diluvio

de lágrimas 

de felicidad  

cuando alcanzo un vislumbre

de la ausencia

del vacío

de mi identidad. 











El hito del perdón

El hito del perdón

Yo le cuento a los vecinos

los parientes

los amigos

sobre todos tus errores

con la misma virulencia

que recita sus versos

un poeta a su amada.

Pero cuando se refiere

a mis fallas, hermano,

yo las sepulto en el cofre

de recuerdos imprecisos,

me envuelve la cobardía

encarnada en mi voz

y defiendo mis derechos

con ahínco juvenil

incapaz de tolerar

el escarnio

la condena

la crítica

el pesar

que a ti no dudo infligir.

Yo celebro tus condenas,

que nunca parecen ser

lo suficiente severas,

lo bastante duraderas,

remordimiento que arda

lo suficiente en tu almohada.

Me regocijo en saber

por parientes,

por amigos,

que te acecha la desgracia

que la rueda ha girado

que ese karma malo

que sembraste al herirme

al fin te ha encontrado,

y por haber sido yo

el herido en cuestión:

qué bueno que haya brotado

a tiempo y multiplicado.

¡Ay de mí, si me juzgara

con la misma intensidad!

¡masoquista!

¡mártir loco!

así me podrían llamar.

Mucho escucho por ahí

del poder de perdonar;

en exiliados de Tíbet

de miradas montañosas

de pelo negro trenzado

de la carne torturada

yo lo pude vislumbrar.

¡Tan sereno ese semblante

de mi Lama tibetano

que no justifica el mal

pero lucha por su pueblo

con saber y con bondad!

¡Tan digno de adoración

es el cuerpo que contiene

la mente cotidiana

de la tierra de las nieves,

que ante prisión abusiva,

treinta años

de tortura y el horror

manifiesta que su miedo

fue a perder la compasión!

Si no pecara de plagio,

como el Pablo de la rica Cordillera,

yo compondría una oda

para el hito del perdón,

pues no hay algo que redima

con exacta potestad;

porque no es sólo virtud,

es la respuesta sensata

al hartazgo del enojo,

es devolverse las alas,

es el amor propio sano,

es razón,

es libertad.

Foto: Capturada por Tibet Net en una charla pública que dio mi maestro Su Santidad el Dalai Lama en Dharamsala, mayo de 2018

Cómo lidiar con el camaleón de la emoción (que cambia de colores según la ocasión)

Cómo lidiar con el camaleón de la emoción (que cambia de colores según la ocasión)

Una reflexión sobre cómo lidiar con el sube y baja emocional o la mente cameleónica cotidiana.

Se nos acaban las guerras

Se nos acaban las guerras

Si cuando tú te enojas

yo practico paciencia

y cuando yo me irrito

tú practicas paciencia:

se nos acaban las guerras, amor.

Sembramos las semillas

de volvernos tan bellos

como de la joya

que cumple los deseos,

su esencial resplandor.

La dama de la paz

nos ha visitado

alguna que otra vez

en la que decidimos

arcar la lengua,

—esa de hábitos filosos—,

en favor de hacer del amor

la realidad entre los dos.

¿Por qué no invitarla

a menudo a nuestro hogar?

¿Por qué no alojarla,

como la Tierra al mar?

Padre,

no dejemos

a una multitud de rencores

arrugarnos la cara

antes de tiempo.

No dejemos que se escurra

la oportunidad de sernos

uno al otro

un objeto de arrojada compasión,

no seamos los esclavos

de la tortuosa aflicción.

Y cuando llegue el tiempo gris

—con su inclemencia habitual—

que ni un solo relato

tan agrio

como leche fermentada

sea dicho:

que nuestros labios

hayan sido subyugados

por el poder del perdón,

por la triunfante bondad

por el buen uso

de nuestra humana razón.

Madre,

olvidemos revolearnos

los ojos con desdén

cuando emerge el desacuerdo.

Olvidemos

ese afán de reprocharnos

lo que tú no puedes darme

o lo que yo no soy:

que pronto tú te irás,

que pronto yo me voy.

Hermano hombre,

hermana mujer,

esta noche seamos candelabros

encendiendo con los cuerpos

la presencia efímera

de la lucidez

que nos hace ver

más allá

de este instante.

La lucidez

que nos hace de bastón

hasta cuando la lepra

del dolor inevitable

nos corta las piernas;

mientras la ira

nos ha dejado rengos

incluso

en horas pico de moción.

¡Cuánto amor sacrificado

por un tris de excitación!

Seamos candelabros

que den luz a nuestros ojos,

blanquecinos como perlas,

pulidos por naturaleza

y oriundos

de la profundidad.

Dejemos revelar

fortaleza-tipo-roble

al quitarnos importancia,

con total serenidad,

al ser fieles activistas

sin banderas, con los actos

de la ambicionada Paz;

al tendernos la mano

una vez,

y otra vez más.

Hace casi un lustro

Hace casi un lustro

Hace cuatro años y medio
vivía en una isla 
en Oceanía 
y devoraba los libros
de Lama Yeshe
entre turno y turno
de mi rol como mesera
en un restaurante cool.
Hace cuatro años y medio
usaba anillos en los dedos
transpirados por el ansia
de conocer
de aprehender
de realizar
la Verdad.
De un afilador interno.
De sacarle todo el jugo 
a mi humana encarnación.


Hace cuatro años y medio
me hospedaba en la casa
de un cazador
con sarcasmo entre los labios
y lloraba por las noches
por sobrarme la empatía
pero aún no saber nada
de lo que es la compasión.
Por no saber de esa espada
que es la sabiduría.
Y llorar por este mundo.
Y llorar de incomprensión.


Hace casi ya un lustro 
de esas mañanas verdosas
en las que me imaginaba
como un mito idealizado
a la mujer 
atrevida
corajuda
que aunque teme arremangarse
salta pese a su temblor;
por andar ese camino
de estudio y contemplación
de saber qué es la conciencia
del para qué de la Vida
de cómo hacer de la Tierra
un lugar con corazón.


Esas mañanas de meditación
sin saber bien 
el método preciso,
pero que, por el febril deseo
de en alguna tierra firme
bajo un cielo encontrarlo,
con esmalte en esas uñas
y el pelo descolorido
hace cuatro años y medio
dicha joven que era ayer
sembró causas para darle
hoy a luz a la mujer
que se postra ante los Budas
y se instruye en su legado
con ardor por despertar,
con Verdad 
entre mis manos.
La mujer que hoy soy yo.

La Necesidad del Altruismo: Más Allá del Idealismo Ingenuo

La Necesidad del Altruismo: Más Allá del Idealismo Ingenuo

¿Qué valores predominan en una sociedad orientada hacia el otro? ¿Qué valores en una sociedad orientada hacia el self? ¿En cuál de las dos los individuos revelan niveles más altos de bienestar?
Estas son preguntas no solamente válidas, sino urgentes y cruciales si somos seres humanos con cierta predisposición a preocuparnos por la salud a largo plazo del Planeta Tierra que habitamos y la de todas sus criaturas.

Cambiar el mundo

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Artículo publicado en la Revista Uno Mismo como parte de la columna "Inspiración desde los Himalayas" en julio de 2017.

"El mundo está colmado de sufrimiento: certeza irrefutable. ¿Qué hacemos quienes no sólo nos apenamos frente a esta realidad, pero generamos un deseo genuino por cambiarla de algún modo?" Una reflexión e invitación a la práctica.

Sobre cómo llegué a África a compartir un camino para la paz.

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Una breve historia aunando la devoción, el coraje, la bondad de los demás y la fe que me llevaron hasta África a cumplir mi sueño de trabajar por la paz del mundo.

Hija de la Interconexión.

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Yo Soy un fruto del Todo.
Yo Soy la Hija
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5 prácticas conscientes para situaciones de conflicto: Camino a trascender el juego de la culpa.

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En una realidad interdependiente en la que existimos conectados con la infinidad del resto de los seres, y en la era de la globalización en la que nuestras conexiones aumentan, la posibilidad del conflicto se acrecienta también.
¿Cómo acercarse a la interacción humana y a la situación de conflicto desde un lugar más responsable y compasivo? 

5 maneras de pensar-mirar para acercarte a los demás.

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Todos queremos sentirnos cercanos a los demás, pues en esa cercanía encontramos una fuente de dicha y bienestar. 
¿Cómo desarrollarla de manera imparcial?

Pascua (paso al Sentido): Religión.

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Versar sobre la Religión y la Pascua es versar sobre el paso de la inconsciencia a la consciencia.

Desarrollar Confianza en uno mismo: La raíz de todas las buenas cualidades.

Desarrollar Confianza en uno mismo: La raíz de todas las buenas cualidades.

Cómo desarrollar una autoconfianza enraizada en el propio sentido de integridad, en nuestra consciencia, en nuestra capacidad de crear virtud, de hacer el bien, en nuestra capacidad de transformar nuestra mente, de trascender nuestras aflicciones, de sobreponernos a la adversidad: una confianza de refugio interno, estable e independiente de la adulación y la crítica.

Confía: El viento te arrojará a un mejor lugar.

Confía: El viento te arrojará a un mejor lugar.

"Cuanto más furiosa la ráfaga, más podrás probar la entereza de tu silueta erguida y tus raíces extendidas hacia la profundidad. La Madre Tierra te sostiene, pero precisa tus raíces para patrocinar el brote de tu majestuosidad."

10 acciones prácticas para crear felicidad con el cuerpo, el habla y la mente.

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La virtud es enseñada por todas las religiones como una causa para la felicidad. La bondad del hombre es apreciada por toda la humanidad más allá de los dogmas y las creencias. 
¿Cómo crear la virtud de manera práctica con nuestras tres puertas en nuestra vida diaria?
He aquí algunos consejos prácticos.

Las relaciones como camino: Construyendo relaciones realistas y sanas.

Las relaciones como camino: Construyendo relaciones realistas y sanas.

El compromiso que sostenemos en nuestras relaciones, el trabajo que llevamos a cabo y toda la Belleza como Valor que creamos a partir de ellas, pueden ser una ofrenda de paz, un brote de esperanza en la infertilidad afligida del mundo.

Sólo por hoy hago de mi comunicación un vehículo de paz.

Sólo por hoy hago de mi comunicación un vehículo de paz.

Sólo por hoy se acrecienta mi paz mental y contribuyo a la paz del otro, solamente por darle verdadero Sentido al silencio al Poder crea-mundos de mi Voz.

La lluvia y su llegada

La lluvia y su llegada

La lluvia ha llegado para disolver tu ilusión.