Ver a otros bajo la luz del deseo los objetiviza, y les impone la carga de tener que cumplir con nuestros apegos.

Ver a los demás bajo la luz del amor es conectar nuestra propia pureza con la de ellos, y elevarlos con nuestras mentes hasta la realización de todo su potencial: el arte de permanecer infinitamente en el universo en un estado inigualable de felicidad, sabiduría y compasión universal.

El deseo ve a la otra persona como una máquina-de-dar-placer, y confinada en el esquema del tiempo lineal, y espera satisfacer cada uno de sus deseados placeres a través del cuerpo y compañía del otro ser.

El amor sostiene la presencia del otro con el pensamiento: "Que seas feliz", "Que puedas realizar tu potencial"; mientras que el deseo concibe de manera errónea a la otra persona como un objeto-dador-de- gratificación y piensa "Tú moras en este mundo para alimentar a mi apetito de placer, comodidad y  satisfacción constantes".

La ansiedad, el miedo y la aversión en relación con la pérdida de la tan deseada persona, surgen en la dependencia de la idea errónea de ella como una entidad perfecta y permanente que existe (¡y afortunadamente ha llegado a nuestras vidas!) para traernos la liberación constante de nuestra angustia existencial y para hacernos sentir que merecemos ser reconocidos como especiales, únicos e indispensables.

El amor hace que la mente sea clara, tranquila y estable en su pureza de buena voluntad,
el amor mantiene la mente enfocada en la virtud.

 Su Santidad el Dalai Lama meditando, siempre enfocado en ser de beneficio para los demás.

Su Santidad el Dalai Lama meditando, siempre enfocado en ser de beneficio para los demás.

El apego oscurece la mente, la torna agitada e inestable en su insaciable objetivo de obtener beneficios materiales y emocionales del otro ser.

El deseo provoca que la mente se distraiga y no consiga concentrarse en nada positivo. El apego vive obsesionado con lo que puede obtener de los demás, mientras que el amor reposa en la alegría de reflexionar acerca de cómo Él puede dar más y mejor.

El apego piensa en la ganancia a corto plazo que puede extraer de la otra persona, mientras que el amor es hipermétrope y evalúa lo que es de mayor beneficio para todos los seres a largo plazo.

El apego es una mente errante y una forma egoísta de relacionarse con los demás.

El amor es una alineación y compromiso con la Verdad.


¿Qué has aprendido en tu trabajo de discernimiento entre el apego y el amor?
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