Sólo por hoy desarrollo una escucha activa.

Sólo por hoy tomo un voto por la mañana: por 24 horas, elijo el habla virtuosa.

Refreno el impulso de relacionar la historia del otro con mi propia experiencia,

para donarle un espacio sincero y vasto para que sea escuchado en plenitud.

Sólo por hoy me detengo ante el impulso de querer opinar sobre todo. Y descubro que a veces no tener una opinión formada, no me hace pasivo: me hace libre.

Sólo por hoy practico el silencio voluntario para observar cómo mi estado mental determina la motivación de todas mis acciones y palabras.

Sólo por hoy me silencio para volverme consciente.

Sólo por hoy dejo de rellenar los silencios con el hábito compulsivo de comentar sobre todo lo que sucede a mi alrededor.

Sólo por hoy escucho lo que el otro tiene para expresar de principio a final, deteniendo el hábito de interrumpir.

Sólo por hoy me abstengo de opinar sobre la vida del otro: fruto de un mundo infinito interior desconocido para mí.

Sólo por hoy dignifico la presencia del otro dándole importancia, preguntándole más acerca de cómo está con sincero interés, que deseando expresar en desmesura lo que siento yo.

Sólo por hoy presto atención a su nombre cuando a otro ser humano se presenta ante mí. Sólo por hoy le concedo una estimación especial a la existencia del otro.

Sólo por hoy respeto el espacio y el silencio del otro mediante la modulación del tono de mi voz y siendo cuidadoso con la sonoridad de mis movimientos.

Sólo por hoy dejo de hablar y cantar a los gritos cuando el otro está concentrado en su trabajo. No necesito ser ruidoso ni escandaloso para ser escuchado.

Sólo por hoy observo mi tendencia a hablar de manera de compulsiva sólo para que el otro note mi presencia.  (Y estando en silencio trabajando sobre mí, descubro cuan valioso soy, aún sin que el otro me preste atención.)

Sólo por hoy le doy Valor a mi palabra, usándola para participar en la creación de un mundo de hombres honestos. Sólo por hoy digo la verdad.

Sólo por hoy elijo cuidadosamente mis palabras, y las elijo amorosas: porque sé que como a mí, a ningún ser humano le son gratos el insulto ni el sarcasmo.

Sólo por hoy uso mi elocuencia para expresar ideas constructivas, y no para persuadir al otro con motivaciones egoístas, queriendo que advierta mi inteligencia.

Sólo por hoy propongo una (re) solución, una alternativa, una esperanza, en vez de quedarme confinado en la expresión de la queja.

Sólo por hoy me abstengo de ventilar mi negatividad, contaminando cada ambiente del que soy parte. Sólo por hoy celebro cuánto mi sentido del humor y mi paciencia pueden descontracturar hasta las situaciones más tensas. 

Sólo por hoy reconozco que a veces hablo cosas sin sentido solamente para sentirme especial e importante, y le doy batalla lúdica a mi ego eligiendo callarme (riendo en complicidad conmigo mismo) cuando entreveo esta motivación.

Sólo por hoy noto un reservorio de energía inmensa disponible para trabajar por lo realmente importante,

se acrecienta mi paz mental

y contribuyo a la paz del otro:

solamente por ser consciente de mi habla,

solamente por elegir callarme,

solamente por darle verdadero Sentido al silencio

y al Poder crea-mundos de mi Voz.

 

Y mañana
al haber descubierto el beneficio de mi práctica,
después del regocijo por mi esfuerzo,
con entusiasmo lo vuelvo a intentar.

 

¿Qué beneficios encuentras en trabajar para crear un habla más virtuosa, un silencio más revelador?

¡Comparte para inspirar!