Mi poesía es un ser sintiente.
Compuesto por causas y condiciones.
Un organismo con calor,
piel sin agrietar,
ojos grandes y grises.

A través de los versos vibrantes
la sangre azul del Santo anhelo
corre como ríos de flujo avigorado
por el impulso de las piedras
que han sido talladas
por la pereza de auto-derrota.

Una hoja lanzada al viento,
consciente de sí
alzándose aprisa:
su norte en el Despertar.

Cuando el verso halla su curso:
Momento artístico épico.

El mismo que el de la mente
sin locación,
carente de tiempo
y locación
dispuesta hacia la iluminación.