Religión. Religare. Volver a ligarme
Aunque no haya un primer momento en el que me desligué
pues la ignorancia carece de origen,
como la compasión y la mente,
sin extremos ni raíces.
Testarudo es el instinto de encontrar el comienzo
o a Aquél que lo engendró
cuando yo he sido desde tiempo sin memoria
quien incuba mi rodeo,
mis miserias y mi gloria.
Volver a ligarme
Porque la felicidad mundana [evanescente gota de rocío]
no me basta ni sosiega
esa angustia existencial
promovida por la subyacente intuición
de que mi Propósito se extiende más allá
de nuestro ardor entre las sábanas
o el café y ese olor,
posibilidades de papel o acumulación de honor.

[Oh, el tiempo restante después de mi cita con Yama: infinitud,
mientras esta vida-sueño se evapora entre mis dedos.]

¿Por qué sufro?
Por causa mis aflicciones y karma [productos de mi propia creación],
¿Por qué amo?
Porque hay una parte alineada con la realidad que me seduce a actuar
en sintonía con mi deseo de ser feliz, 
porque amando realizando que no hay un yo que ama
voy camino hacia la iluminación
.
 


Pascua. Pesaj. Pasar de un salto: de la muerte a la vida. De la inercia existencial a la dedicación [a hacerme florecer en sabiduría y compasión].

Muerte a la expectativa y vida a la fe depositada en el poder de mi práctica:
me miro en perspectiva de mis yoes pasados, y yo sé: Puedo Despertar, podré cortar la ilusión.
Muerte a mis ganas de cambiarte y hacer de ti un manojo de satisfacciones efímeras para mi ego, vida al amor que me mueve a hacer algo para verte feliz. Emoción: eso que me mueve. Y si me mueve, que sea en una buena dirección.
Muerte a la esperanza de encontrar felicidad real en la existencia cíclica, resurrección al deseo de emancipación.
En el altar, la imagen de tu cuerpo santo, 
sobre la mesa la escritura y mis estudios,
en el cojín contemplo; mi meditación,
en el pecho: mi fe de convicción.
Muerte a mi hábito de complacer [querer que los demás piensen que soy de una determinada manera],
latido a la autenticidad de vivir alineada con mis principios y honrar cada decisión desde el coraje de animarme a revisar cada día [yo conmigo misma] quién es ese ser que soy.
Muerte a la identificación con mi cuerpo [este cúmulo de átomos destinados a la putrefacción], consciencia a la verdad de mi finitud como propulsor de vigor a lo importante: ¿De dónde vengo, hacia dónde voy?
Muerte al culto a la apariencia pero vida al cuidado de este instrumento que aloja el poder de llevar a mi consciencia a su realización, cuerpo-música que puede entonar la melodía que armonice la existencia de todo ser con pulsación.
Muerte a la crítica, la excusa, la queja, el desazón.
Vida al verbo como camino que lleva a la liberación.
 

 

Felices Pascuas. Feliz Paso de un Salto al júbilo real.