Más allá... 

de la forma que esté manifestando en este momento determinado ser sensible (no exclusiva a seres humanos), el reconocimiento de que es mucho más aquéllo que compartimos y nos une, aquéllo que tenemos en común con él, que aquello que nos diferencia y nos separa,  nos abre la posibilidad de desarrollar la capacidad de sentirnos cercanos a todos.

¿Cómo desarrollar esta cercanía de manera práctica? Muy sencillo: Usando el poder inconmensurable de nuestra mente de transformarse a sí misma. El descubrimiento neurocientífico de la neuroplasticidad  nos redime de la posición victimista pasiva en la cual nos creemos y definimos como entidades preestablecidas y condicionadas a ser de determinado modo, para siempre: Por fuerza del hábito, podemos activar nuevos circuitos neuronales, estableciendo nuevos patrones de pensamiento y conducta que sean beneficiosos, y disminuir y eliminar otros que se opongan a nuestro bienestar o el de los demás.

Hay ciertas verdades universales y esenciales y ciertos potenciales que compartimos sin excepción con todo el resto de los seres vivos.  Lo cierto más allá de las diferencias raciales, de nacionalidad o rasgos de personalidad que manifestemos, es que los seres humanos nos sentimos plenos, realizados y serenos cuando podemos gozar de buenas relaciones interpersonales, en las cuales podemos desplegar lo mejor de nosotros mismos y vemos a los demás desplegar su potencial también. Nos sentimos a gusto, cómodos y refugiados en presencia de un otro que nos trata con respeto, que nos sostiene en una mirada amorosa y compasiva y que cree en nuestra posibilidad de crecimiento y expansión. Sólo pensar en una persona que nos trata y quiere de esta manera sosiega cualquier sentimiento de desamparo o falta de confianza en nosotros mismos que podamos estar experimentando. Y todos nosotros encontramos este punto de referencia pues hemos contado alguna vez o contamos con alguien así en nuestras vidas.

¿Te imaginas tú llegar a ser ese tipo de persona para cualquier ser que se cruce en tu camino?
 

Aprender a desarrollar cercanía con los demás (con todos los demás, trascendiendo las categorías de amigo, enemigo y extraño –que veremos más adelante en otro post-), puede ser nuestro acto de osadía consciente más reconfortante, enriquecedor y propiciador de un bienestar genuino y estable independiente de las circunstancias externas.

Como Su Santidad el Dalai Lama proclama, los seres humanos tenemos el poder de pensamiento y voluntad. Por lo tanto, no hay algo que no podamos lograr, hasta llegar a  convertirnos en nuestro propio maestro.

   
¿Te animas a poner en práctica estos nuevos modos de pensar con respecto al otro?
Y si ya los conoces, ¿te comprometes a profundizar en la práctica de ellos?

 

Tu compromiso con tu desarrollo consciente es tu alianza con la paz.

 

1- La mirada del amor:

Este ser es un ser sintiente que desea ser feliz tanto como yo. Que así sea para él/ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2- La mirada de la compasión:

1-      Este ser es un ser sintiente que desea ser libre del sufrimiento tanto como yo. Que así sea para él/ella.

                        3- La mirada del regocijo:

Esta persona ha desplegado pequeños y grandes actos de bondad desde tiempo sin memoria y los seguirá desplegando. Me regocijo en cada uno de ellos y deseo que se multipliquen.
Esta persona posee muchas buenas cualidades (aún si a simple vista son imperceptibles para mí en este momento). Me regocijo por cada una ellas y deseo que se sigan desarrollando.

 

4- La mirada esencial:

Este ser posee la misma esencia bondadosa que yo (más allá de la personalidad que está manifestando en este momento).  Las Neurociencias han descubierto recientemente que la naturaleza del ser humano es esencialmente buena (Dirígete a los estudios de Richard Davidson para mayor información).

Cuando te encuentres con otro ser, por lo tanto puedes pensar: Deseo que pueda conectarse con esa esencia de amor.

5- La mirada trascendental

Esta persona posee el mismo potencial de iluminarse que yo, de desarrollar infinitas sabiduría y compasión (independientemente de en qué estadio del camino se encuentre en este momento). Yo deseo que pueda desarrollar ese potencial.


Te invito a comentar cuáles son tus descubrimientos personales y compartir la inspiración para que otros también se puedan probar a sí mismos que no son entes impotentes ante la confusión y la adversidad; que sí pueden convertirse en agentes de paz en este mundo.

 

Yo creo en tu Potencial.

¿Y tú?