La lluvia se convierte en tormenta, la tormenta en granizo, 
y nieve, y viento gélido que evoluciona en tornado furibundo. 
Las ráfagas vuelan el miedo al movimiento a la fuerza, como temporal exhalado de la boca de una deidad iracunda. 
Eres llamado a renacer.
El tiempo es ahora.

Abre las manos para soltar lo añejo que destiñe el agua pura de tu savia primordial,
desnúdate a campo abierto: sábete vulnerable. La humildad te revestirá de fortaleza espiritual.
Con la misma mano abierta con la que dejas ir tu miedo, permanece a Ser descubierto, vacío de expectativas y sediento de recibir la experiencia que te impulse más cerca del Despertar. Ábrete a la sorpresa: recuerda que el karma obra a favor del corazón que actúa con coraje.
No esperes nada de nadie, pero estate atento al empaparte de la bondad de las manos ajenas más extrañas y sedosas: prepárate para llorar de júbilo y gratitud.
No pidas nada, pero recíbelo todo: Es tiempo de que realices que una trama infinita de seres bondadosos te arropa con amor.
Eso: el amor.

Los tiempos de cambio serán intensos: sacudidas de cimientos, remolinos de emoción.
Mi consejo de hermana humana:
Procura mantener la intensidad neutral,
deposita tu esperanza en un Refugio seguro, más allá de los vaivenes de este mundo.
No dejes que tu mente se ahogue en el inútil desperdicio de energía de la negatividad (valga redundancia existencial).
No te ahogues en tu propio mar: tú eres la vastedad misma del océano azul
Sumérgete valiente en la penumbra de la hondura, pero no te asfixies en la búsqueda de tesoros en su oscuridad. Recuerda: si asomas la cabeza, volverás a respirar.
Aleteo a aleteo, te volverás imbatible en el arte de nadar.

Cuanto más furiosa la ráfaga, más podrás probar la entereza de tu silueta erguida y tus raíces extendidas hacia la profundidad. La Madre Tierra te sostiene, pero precisa tus raíces para patrocinar el brote de tu majestuosidad.
Mantén calma en el ojo del huracán: esa calma que reposa en la confianza de que el viento te arrojará a un mejor lugar... un mejor lugar interior donde morar.

Hermano, el suelo será sinuoso bajo tus pies y los charcos de la tempestad empaparán tus dedos de indecisión... pero no vaciles ante el miedo a lo oculto. Pon el Amor en cada paso: Él los ungirá de firmeza.

Ríndete al misterio de esos espacios que no has habitado, de esos caminos desconocidos, atajos jamás andados: en la oscuridad temida, tu osadía encenderá la luz de tu madurez, y tú saldrás victorioso a compartir esa luz con todos. Y cuando digo todos, somos todos: ¡Celebraremos tu Coraje hermano humano!,
derribando el muro del miedo,
venciendo la pereza que entorpece el movimiento hacia el mañana venturoso de verdaderos progreso y expansión... esos dos del corazón.
Celebraremos tu Coraje apaciguando un poco más la oscuridad de las miserias del mundo,
tu Coraje como emblema inspirando a que cada criatura se anime a renacer en el Amor